LA DIRECCIÓN DE CONTROL AMBIENTAL ACOMPAÑA A LAS INDUSTRIAS EN EL CAMINO HACIA LOS ESTÁNDARES DE CALIDAD
El equipo de profesionales de la Dirección de Control Ambiental de la Secretaría de Ecología y Protección Ambiental de la Municipalidad de Puerto Madryn se encarga de inspeccionar el desempeño de las empresas ubicadas principalmente en los parques industriales de la ciudad, el liviano, el pesado, el pesquero y el agroindustrial. De acuerdo a los relevamientos y estudios focalizados en el marco de un plan anual, los agentes evalúan que el manejo y tratamiento de residuos en nuestra ciudad es, en general, adecuado y está íntimamente asociado a la importancia que cada empresa le otorga a la gestión ambiental. Si bien los problemas económicos actuales, como la crisis que afecta al sector pesquero o de los pórfidos, inciden en la inversión destinada a la calidad ambiental, el área realiza un acompañamiento permanente a los fines de establecer un equilibrio entre lo exigido por las normativas vigentes y las posibilidades económicas el establecimiento. Así, se piden cronogramas de trabajo y se solicita el cumplimiento de determinados objetivos.
Otro grupo de agentes se encarga de verificar las denuncias por derroche de agua, basura en la vía pública, falta de cestos de residuos o sitios baldíos sucios así como controles en los comercios o consultorios médicos de la ciudad.
Inspecciones en la zona industrial
En cuanto a los controles de establecimientos con actividades productivas sensibles al medio ambiente, los especialistas Luis Pigoni y María Julissa Ramunni, quienes se desempeñan en el área de Control Ambiental, a cargo de Paola Marino, explicaron que existen dos maneras de inspección: aleatorias y programadas. En primer lugar, se hace una recorrida por las empresas, cuya ubicación está dividida en ‘zonas industriales’ y se inspecciona la calidad ambiental de la entidad. En este sentido, los especialistas resaltaron que se controla la gestión ambiental de aquellas que puedan llegar a generar mayores impactos en el medio ambiente.
Al mismo tiempo, se trabaja por denuncias, por ejemplo, en sitios pueden llegar a generar olores en zonas residenciales tales como las pesqueras Poseidón y San Isidro. Así es que, además, se inspecciona el proceso de generación y tratamiento de residuos.
“Todos los establecimientos industriales o comerciales necesitan presentar una declaración jurada en la que conste el consumo de recursos y manejo de residuos, entre otros datos necesarios para su posterior habilitación. Es lo que se denomina certificado de gestión ambiental”, expresó Luis Pigoni.
En cuanto a calidad ambiental, los agentes de la Secretaría de Ecología agregaron que analizan la generación de efluentes, gases o residuos sólidos que deben disponerse en recipientes específicos, tales como cuencos municipales de desechos orgánicos.
La inspección también incluye el análisis de las normativas provinciales y nacionales, las cuales otorgan un marco legal para determinadas actividades, y el tipo de impacto. “Así, si está regulado, nos regimos según las normativas; si no están reguladas las condiciones ambientales, se evalúa el riesgo con la finalidad de mitigar el impacto. Si el impacto no es alto, se solicitan cambios en la gestión”, completó el especialista.
En relación con lo anterior, los especialistas resaltaron que las zonas industriales son jurisdicción provincial por lo que se trabaja de modo articulado con áreas.
Informe anual de desempeño ambiental
La Dirección de Control Ambiental de la Secretaría de Ecología y Protección Ambiental presenta anualmente un informe de gestión sobre el desempeño ambiental de los establecimientos industriales de nuestra ciudad. Tal como se mencionó anteriormente, las inspecciones son, en su mayoría, aleatorias o según planes de trabajo programados.
De acuerdo al trabajo presentado a fines de 2012, se efectuaron relevamientos y estudios focalizados en 64 establecimientos comerciales pertenecientes a medianas y grandes empresas. Esto se enmarca en un plan de caracterización y evaluación del desempeño ambiental, cuyas acciones continuaron a lo largo de 2013 y serán plasmadas en un nuevo informe.
En cuanto a los resultados, el trabajo detalla que el 82% de los establecimientos inspeccionados/auditados presentan una adecuada disposición transitoria de residuos en sus predios. Mientras que el 67% de las controladas, que generan residuos sólidos (principalmente orgánicos), efluentes líquidos y gaseosos, realizan algún tratamiento adecuado para sus residuos.
Por otra parte, el 85% de los establecimientos inspeccionados presentan un adecuado final para sus residuos. En relación con esto, el informe sostiene que el 55% de ellos posee planes de gestión ambiental y/o planes de contingencia ambiental.
A su vez, los especialistas resaltaron que el 46 por ciento de las empresas auditadas presentan planes de capacitación para su personal operativo en lo referente a determinados puntos de la gestión ambiental. Esto se relaciona principalmente a la formación en higiene y seguridad laboral por parte de consultores externos a la empresa, con énfasis en el manejo y disposición transitoria de residuos peligrosos.
Gestión de calidad ambiental
A criterio de Pigoni y Ramunni, el manejo de residuos en nuestra ciudad es, en general, adecuado. Acerca del tema, sostuvieron que es una política vinculada íntimamente con la relevancia que la empresa le otorga a la gestión ambiental. Si la empresa tiene sistemas de gestión implementados cuenta, por ejemplo, con personal idóneo y recursos económicos.
“Por el contrario, cuando las empresas sólo consideran esta cuestión para el cumplimiento de una norma particular o para tener determinadas condiciones comerciales, allí es donde se generan mayores problemáticas”, agregó Luis Pigoni.
Al respecto, el especialista destacó que esto está asociado principalmente a los problemas económicos de las empresas pesqueras o aquellas dedicadas a los pórfidos, que inciden no sólo en las distintas condiciones sociales o laborales de las firmas y, por supuesto, la inversión destinada a la calidad ambiental. “Entonces, hay que estar en un constante equilibrio entre lo exigido por la normativa y lo que el establecimiento puede hacer. Por lo tanto, se negocia, se piden cronogramas de trabajo y se solicita se cumplan determinados objetivos”, afirmó el integrante de Control Ambiental.