Autor: Claudio Segundo
“El desafío consiste en vencer la fatiga que ciertas realidades provocan, y decidirnos a usar los medios de que disponemos para convertirnos en protagonistas de los cambios que anhelamos”.
Mónica Gatica – Hacedores de caminos
Narrar en Patagonia es ubicarse en un lugar de cierto exilio del proceso editorial y narrativo de los grandes centros urbanos. Al ubicarnos territorialmente en los márgenes, quedamos encasillados dentro de la “historia regional”, una suerte de anexo de la “gran historia”. Por esa razón, acudimos a la historiadora y trabajadora de la educación madrynense Mónica Durán, quien comenta: “El Madrynazo sirvió para rechazar la permanencia de los buques en el Golfo Nuevo y el descenso de su tripulación en el mismo lugar donde habían desembarcado quienes habían protagonizado la Guerra de Malvinas”.
Sus principales logros se debieron a la amplia convocatoria lograda, al alineamiento de amplios sectores populares, a la solidaridad interna y a los mecanismos de organización logrados: la toma de decisiones en asambleas y las nuevas experiencias de organización propia que, aunque transitorias, fueron superadoras de las organizaciones partidarias y sindicales tradicionales, demostrando que la voluntad de resistir a las políticas pretendidas requería horizontes más amplios de organización. Como experiencia colectiva, conjugó mecanismos de la democracia formal y la ocupación del espacio público que será un lugar en el que se define la historia” (El Madrynazo – Desmalvinización y memoria colectiva).
Este mural es una demostración acerca de la actuación en nuestra vida cotidiana como ciudadanos y personas comprometidas políticamente con nuestra historia de Malvinas. De transmitir, de recordar y agradecer, con prepotencia de trabajo, con ímpetu y ganas de pensarnos como sujetos colectivos activos que producen en Patagonia para todo nuestro país.