A LA HORA DEL TÉ
El Tradicional Té Gales también se suma a los festejos por un nuevo aniversario de la ciudad; éste se servirá el sábado 28 y domingo 29 organizados por dos instituciones sociales de la ciudad, el Coro Voces Otoñales del Centro de Jubilados y Pensionados Puerto Madryn y la Asociación Cultural Galesa.
En Puerto Madryn, lugar donde desembarcaron los colonos, también se puede disfrutar del té galés, preparado por sus descendientes con gran dedicación, según antiguas costumbres que le otorgan un singular sabor y perfume. El té es servido en finas tazas de porcelana, acompañado de típicas delicias como la torta negra, la tarta de crema, la torta de nuez, la tarta de manzanas, scons, además de unos riquísimos panes caseros con manteca y dulces de estación.
En el caso del Té del Coro Voces Otoñales, se realizará el mismo sábado 28 desde las 16 horas en instalaciones del Centro de Jubilados y Pensionados de Puerto Madryn (Dr. Ávila 485). Durante el encuentro se servirá el té y como broche de oro, el coro –cuarenta y seis voces– realizará interpretación de sus más destacadas piezas. Los interesados podrán adquirir la tarjeta ($ 60) a través de integrantes del Coro Voces Otoñales o en el mismo Centro de Jubilados.
El té de la Asociación Cultural Galesa, se realizará el domingo 29 de julio a las 16 hs. en instalaciones del Club Náutico (ubicado en Avenida Rawson 288), con la colaboración la Asociación Punta Cuevas y la Asociación Eisteddfod Mimosa; con entradas en venta en RPM ubicado en San Martín 675; en Fou Fou en Av. Roca 902 Local 3, y el Museo del Desembarco, a un valor de $ 60 mayores.
LO TRADICIONAL DEL TÉ
El 28 de julio de cada año se celebra la “Fiesta del desembarco” (Gwyl Glaniad). En el Valle Inferior del Río Chubut las Capillas se convierten en el centro de los festejos. Allí se sirve “el té galés” en forma masiva. De esta ceremonia festiva para el paladar, participan los descendientes de los colonizadores Galeses y la comunidad en general que adhiere con agrado a la costumbre. Los vecinos de las capillas, contituídos en Comisión, lo preparan. Simultáneamente, en los patios de las Capillas se realizan juegos, destrezas hípicas y por la noche, concierto.
Especialmente preparado en casas que se dedican a ello, el té forma parte de un itinerario obligado para quienes visitan esta zona. Lo mismo sucede con quienes recorren el Valle Inferior del Chubut, donde se encuentran las localidades de Gaiman y Dolavon, o bien para los locales en el día de la Fiesta del Desembarco
Durante sus primeros años en Chubut, la Colonia Galesa vivió períodos de extremas dificultades. El desierto les retaceaba el agua durante largos períodos, pero la época de lluvias en la cordillera causaba inundaciones. Sólo la solidaridad y buenas relaciones entabladas los las tribus tehuelches que poblaban la región permitieron sobrevivir a aquél núcleo de pioneros.
Pero aún en los peores momentos, siempre hubo una taza de té y un trozo de pan casero. De hecho, las primeras palabras que los tehuelches aprendieron fuera de su idioma (y mucho antes que les fuera impuesto el castellano), fueron “te” y “bara” (“pan” en galés). La relación de los galeses con los tehuelches, marca uno de los escasos ejemplos de convivencia entre los pueblos de culturas diferentes y sin someterse uno al otro.
En torno a la ceremonia del té, tenía lugar la actividad social de la comunidad galesa. Convertidos a chacareros, las familias tenían oportunidad de encontrarse sólo cuando se convocaban para el oficio religioso en alguna de las capillas. Esa era la oportunidad para discutir además, los problemas que hubieran surgido en la comunidad y la solución a posibles diferendos entre vecinos. A falta de una justicia instituida oficialmente, los galeses tenían en sus pastorees y ancianos de la comunidad severos árbitros, y en su capacidad y costumbre de debate un acendrado ejercicio de la participación comunitaria en los temas de interés. Concluido el oficio, religioso, las familias se reunían en el salón contiguo a la capilla, denominado “vestry”. Allí compartían las tortas, panes, tartas y dulces caseros elaborados por cada una y bebían el té mientras intercambiaban las últimas novedades en materias de nacimientos, fallecimientos, noviazgos y bodas.
De aquellos momentos, las actuales generaciones de galeses en Chubut heredaron las mejores tradiciones: el té, que complementado con exquisitas tartas, se ofrece hoy como un atractivo más para el visitante, y la ya tradicional torta negra que merece también un capítulo aparte.