OCEÁNICO FESTIVAL DE MÚSICA

17 octubre, 2008

Después de una noche a puro folclore con la presencia del Dúo Antú Quiyén y Raúl Carnota; el ciclo Océanico, Festival de música, tendrá hoy la continuidad por la presencia de una gran artista de nuestra ciudad como Marcela Torga quien sin duda será un brillante aperitivo para la posterior presentación de una fuerte figura de la música ciudadana: Rubén Juárez. El cierre cabe recordar será mañana con un bajista de lujo, Javier Malosetti y la previa con Madryn Jazz Trío. Las actuaciones están previstas desde las 21.30 en el Cine Teatro Auditorium y el costo de cada función es de 25 pesos. El festival está organizado por Cintioni Crespo Producciones, la Municipalidad de Puerto Madryn y Aluar.

RUBÉN JUÁREZ
Cuando se produjo la aparición de Rubén Juárez en el “gran” escenario del tango, hubo algo así como una celebración. Fue uno de los raros casos en que un “joven y nuevo” fue aceptado sin resistencias, casi unánimemente y reconocido como figura de promisorio futuro. Sus condiciones de cantor no dejaban dudas; su fuerza interpretativa, su presencia y personalidad fueron contundentes, tanto como esa simpatía y ese “ángel” que suelen resultar imprescindibles para “ganar”. Lo cierto es que su nombre entró a sonar gratamente en el ambiente del tango. Además, y no era poco, tocaba el bandoneón, y bien. Esto lo confería a su personalidad un rasgo singular y atrayente. Vino la prueba del disco y la atravesó airosamente. Se jugó con temas nuevos y demostró que se podía lucir también con los clásicos. Logró verdaderas creaciones con tangos de todos los tiempos. Con el mérito de que eran pocos los que se animaban a arriesgar con lo nuevo y además “pegarla”. De movida mostró condiciones de compositor, que más tarde revalidó con creces. Armó y creó espectáculos donde amalgamó canciones, música y textos y – lo destacable – aportando propuestas. Fue buscando los marcos instrumentales que él sentía y los arreglos que mejor respaldaban su estilo. Hizo cine, triunfó en el interior del país y fuera de él y cuando se quiso dar cuenta ya se había convertido en una verdadera figura de la canción popular y el espectáculo. Con aperturas y búsquedas, convencido de sus propuestas.
Juárez nació el 5 de noviembre de 1947 en Ballesteros (provincia de Córdoba). No habían transcurrido dos años de vida cuando su familia se traslada a Avellaneda, instalándose en el barrio de Sarandi. A los seis años comienza a estudiar el bandoneón con el maestro Domingo Fava. Estudia también guitarra y en función de ella y de su canto a los 16 años integra un conjunto juvenil de rock, formado por muchachos de su barrio, al que bautizan “The Black Coats”. Permanece en el conjunto mencionado, cerca de 2 años, hasta que lo vienen a buscar para integrar el conjunto rockero “Los Tammys”, donde estaba como cantor Jhony Allon. El conjunto se rehace y adopta el nombre “Los Telestars”. Rubén Juárez actuaba con el seudónimo Jimmy Williams cuando debutan en Radio El Mundo presentados por Maria Moreno y Silvio Soldan. Esta experiencia dura cerca de 2 años.
Pero la historia del bandoneonísta y cantor de tangos corría por otros carriles. Sus progresos en la ejecución del bandoneón (estudios mediante), le permiten debutar de pantalón corto, en 1956, en la Orquesta Típica del Club Atlético Independiente, como ejecutante de ese instrumento, donde actúa durante tres temporadas. Algunos años antes (1964) se había producido la trágica desaparición de Julio Sosa. Esa circunstancia habría de tener una significación decisiva en la actividad artística de Rubén, a raíz de una expresión de su madre que fue fundamental para la elección de su camino definitivo y para definir su vocación. Corría el año 1969. Comenzaba otra historia. Horacio Quintana fue la llave que le abrió a Rubén Juárez las puertas de “Caño 14” y del sello grabador “Odeón”, donde registro su primera versión grabada: “Para vos Canilla”. Rubén recuerda y consigna la fecha de aparición del disco simple, porque coincida con el cumpleaños de su madre (4/07/69). Pronto se convierte en su primer éxito, doblemente importante por tratarse de un tema nuevo, lo que significaba vencer prejuicios, temores, rutinas, etc., con relación al nuevo repertorio, al que Juárez se vuelca de entrada con convicción. Su actuación en “Caño 14” constituye otro espaldarazo, conmueve al ambiente tanguero, que parecía estar esperando una figura joven y nueva, con su fuerza, calidad y espíritu renovador. Dieciocho meses de actuación consecutiva lo corroboran.
Pronto llega la T. V (“Pipo” Mancera por Canal 13), los viajes por el país y el exterior. Así visita Venezuela, Colombia, Uruguay… Aparece su primer LP con acompañamiento orquestal de Carlos García. A partir de estos acontecimientos, seguir minuciosamente su ininterrumpida actividad se convierte en tarea abrumadora, casi imposible de reflejar en detalle. Siguiendo a vuelo de pájaro su actividad más trascendente, podemos ir mencionando acontecimientos, hitos, etapas, que se unen unos a otros hechos, integrando todos ellos una trayectoria innegablemente relevante.
En su labor discográfica, luego de su 2° L.P: “Nuevos Tangos” (aquí aparece Raúl Garello en dirección y arreglos), sigue con “Viejos Tangos” y así ininterrumpidamente al ritmo de uno por año hasta pasar la docena. En materia de viajes, recorre casi todo el país, debiendo destacarse sus éxitos en la Costa Atlántica (fundamentalmente Mar del Plata y Villa Gesell) y su presencia como cantor por primera vez en Ballesteros (su pueblo natal), en 1974. Vuelve a Colombia, va a México donde permanece 9 meses, toca otra vez en Venezuela. Mientras tanto, en 1973, la “Asociación de Comentaristas de Tango” lo consagra como “el mejor interprete y artista del año”, galardón que le otorga la Revista “GENTE” en 1975 y entre viaje y viaje, las presentaciones ineludibles en el “Caño 14”, Perú, una vez más Venezuela, Estados Unidos, (Washington, Los Ángeles, Nueva York), otra vez Colombia. En el ´75 ocupa el escenario del Teatro Solís de Montevideo, recorre la Argentina, vuelve a Uruguay, y Venezuela, visita Chile.
En 1977 es premiado por la Universidad de Buenos Aires y recibe otro premio en Rosario y en 1978, además de ganar el primer Disco de Oro, es presentado en la Televisión Española, en el Programa “300 millones” que le posibilita ser conocido en muchos países de Europa. Es así como en 1981 llega a Paris y actúa en “Trottoirs de Buenos Aires”, volviendo a Estados Unidos y a Chile. Siempre, las “recaladas” en el “Caño…” y otros locales, lo mantienen en contacto con el público argentino. Para ello también realizó diferentes espectáculos que protagoniza en “Cafes Concerts” y salas teatrales: “Mi bandoneón y yo”, teatro con Eduardo Rudy; “Cosas de Negros” y “Cantame la Justa”, con Raúl Lavié; en el teatro Bambalinas: “Cantata en Negro y Plata” y “Zorzales de exportación”, con Chico Novarro; carteleras compartidas con el “polaco” Goyeneche; “Mas Tango que nunca” en el Presidente Alvear; “Canto compartido”, con Cesar Isella y Cantoral en la provincia de Córdoba; los teatros Cervantes, Astral, Margarita Xirgu, Estrellas; los locales de la “noche porteña”… Por allí, entreverados, el Premio Prensario y el de la Fundación Konex y el 2° Premio en el Festival de la O.T.I con un tango: “Soy un circo”. Y la incursión en el cine con la co-producción latinoamericana “Tango Bar” en uno de los papeles protagónicos, junto a Valeria Lynch y Raúl Julia.
Desde la década del ’90 hasta la actualidad, ha realizado numerosas giras por Europa y América. En Europa ha heredado el circuito musical de Astor Piazzola en Suecia, Finlandia, Alemania, Inglaterra y Suiza, etc. Ha sido artista invitado de Charly García en un Festival de Música en Nantes (Francia). Participó en la Cumbre del Tango en Granada (España) reiteradas veces. Compartió escenario con Fito Paez, Juan Carlos Baglietto, Raúl Lavie, Chico Novarro, José Ángel Trelles, Maria Graña, Mercedes Sosa, Diango, Joan Manuel Serrat, el “Polaco” Goyeneche, Luis Salinas, Maximiliano Guerra, Julio Boca y Eleonora Cassano, Valeria Lynch, entre artistas reconocidos a nivel Internacional.
Participó como artista invitado en la grabación del trabajo de su amigo Joan Manuel Serrat (el “Nano”) “Sombras de la China” y cantó junto a Serrat en su gira “El gusto es nuestro” junto a Ana Belén, etc, en Teatro Luna Park de Buenos Aires, y en el Chateau Carreras de Córdoba.

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