PREMIO MAESTRO ALMAFUERTE
El programa “Especial Malvinas – Puerto Madryn, Malvinas, compromiso eterno” recibirá en las próximas horas el premio “Maestro Almafuerte” al mejor programa en el rubro Radio AM en el que la organización “PROA” de Buenos Aires, reconoce la labor en radio, televisión, publicaciones gráficas y medios on line del país.
Es importante destacar que el “Especial Malvinas” fue declarado de Interés Municipal y es producido por Julio Calvo, presidente, también, del Centro de Veteranos de Guerra de Puerto Madryn, es conducido por Juan Carlos López y cuenta con el trabajo y colaboración de Daniel Beldar, Jorge Andurell, Eduardo Prieto, Luís Quevedo, Silvia Rosas y Lucas Escudero, junto al equipo de trabajo de LU 17. Julio Calvo participará de la entrega que se llevará a cabo en la ciudad balnearia bonaerense de Mar de Ajó.
La Organización “PROA” está conformada por un grupo de realizadores y productores de diversos eventos de radio, televisión y grafica con 25 años de trayectoria.
Se propuso hace mas de 10 años crear la estatuilla del “Maestro Almafuerte” para premiar a los colegas de nuestro país que con tanto esfuerzo reflejan la cultura, la música, las noticias y las vivencias de los habitantes del lugar donde residen, manteniendo viva la llama de la comunicación en los medios radioeléctricos y gráficos. Junto a la profesora Marcela Navarro lograron plasmar este proyecto que felizmente fue declarado de Interés Turístico por la Secretaria de Turismo y auspiciado por la Dirección General de Comunicación Social de la Municipalidad de la Costa.
¿Quien fue Almafuerte?
Pedro Bonifacio Palacios, mas conocido por su seudónimo “Almafuerte” nació en San Justo (Buenos Aires), el 13 de mayo de 1854 y falleció en 1917 en la ciudad de La Plata. Pierde a su madre a los cinco años y su padre hace abandono del hogar. Su familia era muy humilde y desprovista de recursos, por lo que tan sólo alcanzó a realizar pocos estudios primarios. También fue deficiente la cultura que logró adquirir más adelante por su solo esfuerzo, ya que su vida azarosa y llena de privaciones no le permitió superar la categoría de un rudimentario autodidacto. Es así como a partir de los siete años el niño vive en Buenos Aires en compañía de su tía, Carolina Palacios, y concurre a la escuela primaria. A los quince o dieciséis un hecho insólito lo aleja de quien para él fuera su segunda madre y comienza su labor solitaria. Es sucesivamente ayudante en la escuela donde había cursado sus estudios elementales, profesor de dibujo y declamación en Balbanera, aspirante a una beca para continuar sus estudios de pintura en Europa, fundador junto a algunos amigos de un club político… Ejerció como maestro y director de escuelas durante la presidencia de Sarmiento; por causa de sus artículos y poemas, siempre combativos, los que provocaban apasionados ataques y defensas, llegó a ser dejado cesante en una escuela. Parte al interior de su provincia natal y se desempeña como maestro rural en Mercedes, Chacabuco, Salto y Trenque Lauquen mientras que a su vez, alternativamente, se desempeña como periodista de combate en Mercedes, Chacabuco y La Plata. Su civismo se vigoriza desde los días iniciales de la Unión Cívica, le apasiona la revolución del ’90, en 1904 apoya a Marco Avellaneda. En 1896 queda cesante en su actividad por carecer de título habilitante (en Trenque Lauquen), y es designado prosecretario de la Cámara de Diputados bonaerense y más tarde bibliotecario-traductor de la Dirección de Estadística. Hacia 1902 vive en la Capital Federal con un puesto de cartero, al que renuncia cuando Quintana asume la presidencia. a fines de 1904 se instala en La Plata y allí continúan sus miserias, amarguras, protestas y rebeldías. En la misma ciudad publica su libro de poemas Lamentaciones (1906) y proyecta sus obras completas. En 1913 ofrece en el Teatro Odeón de Buenos Aires un ciclo de lecturas de sus Poemas y Evangélicas, que extiende luego a otras ciudades y pueblos. El Congreso Nacional le acuerda en septiembre de 1916 una pensión vitalicia de 200 pesos mensuales, que no llegará a cobrar, pues muere en La Plata el 28 de febrero de 1917 en medio de la pobreza extrema. Su trágica existencia templó un espíritu luchador. Su estilo poético, personal y extremadamente vigoroso, reflejando en cada obra, tumultuosa, apasionada, viril y rebelde; dejan entrever un alma virtuosa e inquieta. Por su muy original estilo es difícil incluirlo en una corriente literaria determinada. Su ética marcó a varias generaciones de autores y lectores sin perder nunca actualidad, de tono admonitorio y profético, de inspiración bíblica, con su remarcada vertiente social y humana le valieron los más altos elogios que haya recibido poeta alguno sobre estas tierras.